Es una forma de ver la salud que intenta entender por qué aparece un problema.
No se enfoca solo en quitar síntomas, sino en revisar hábitos, dieta, estrés, hormonas, digestión y otros factores que influyen en el cuerpo.
El profesional hace una evaluación completa y propone cambios personalizados.
Puede incluir ajustes en la alimentación, apoyo emocional, suplementos cuando hace falta y mejoras en el estilo de vida.
La idea es que la persona recupere equilibrio y bienestar de una forma más integral.