Es una práctica para poner atención al momento presente. Consiste en notar lo que pasa en tu cuerpo, tus emociones y tus pensamientos sin juzgarlo.
Se usa para bajar estrés, mejorar la concentración y entender mejor cómo te sientes. No es algo complicado; es más como parar un momento y estar atento a lo que haces ahora.